El grupo Equidad y Diversidad en Educación se crea en el año 2005, y tiene como propósito fundamental fortalecer el campo investigativo con proyectos que indaguen y generen conocimiento sobre una atención educativa que reconozca y potencie las diferencias culturales, sociales, de género, lingüísticas y de aprendizaje en el marco de una educación que promueva la equiparación de oportunidades en un contexto caracterizado por profundas desigualdades de orden social, cultural y económico.
De igual forma, el grupo de investigación releva el reconocimiento y abordaje a la diferencia pero, también pone de manifiesto, la importancia que tiene el estudio y las propuestas que desde la educación, la pedagogía y la política propendan por el trabajo frente a la desigualdad que de hecho tienen las minorías en Colombia. De esta forma, formula y desarrolla proyectos relacionados con la educación de poblaciones denominadas políticamente como minoritarias y teóricamente como diferentes.

20 años – Equidad y Diversidad en Educación
Miércoles 26 de noviembre de 2025
Por: Sandra Guido Guevara
Profesora Titular
Universidad Pedagógica Nacional
Bienvenidos y bienvenidas a la conmemoración de los 20 años de trayectoria investigativa, formativa y de proyección a la comunidad del Grupo Interinstitucional Equidad y Diversidad en educación.
Un saludo al profesor Helberth Augusto Choachí González, Rector de la Universidad Pedagógica Nacional; a la profesora Esperanza del Pilar Infante Luna, Decana de la Facultad de Ciencias y Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas; a la profesora Sonia Torres Rincón, Decana de la Facultad de Educación de la UPN; a la profesora Catalina Campuzano Rodríguez, Subdirectora de Gestión de Proyectos del CIUP–UPN; a la Profesora Sandra Soler Castillo, Coordinadora del Comité de Investigaciones de la Facultad de Ciencias y Educación de la UD, Alexis Adamy Ortiz Morales, Director Programa de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales de la UD ; a los profesores aliados de otras universidades, especialmente a la profesora Elizabeth Castillo Guzmán y al profesor José Antonio Caicedo, del Centro de Memorias Étnicas de la Universidad del Cauca con quienes hemos compartido una gran parte de este trayecto investigativo y a los conferencistas invitados Profesora Rutsely Simarra Obeso de la Universidad de Cartagena y Profesor Mamadou Badiane de la U Missouri Estados Unidos, a los directores de departamento y de programa ,profesores y estudiantes invitados de la UDFJC y de la UPN.
Un saludo y felicitación muy especial a las y los integrantes del grupo de investigación: Astrid Munar Moreno, Jorge Posada Escobar, Claudia Rozo Sandoval, Angie Benavides Cortés, Fausto Peña Rodríguez y Carolina García Ramírez, profesoras y profesores de la UPN; y a Socorro Jutinico, Diana García, Betty Sandoval, Ingrid Delgadillo, Nohora Ariza y Adriana Castillo, profesoras de la Universidad Distrital.
Este grupo, creado en 2005, nace por iniciativa de profesoras y profesores de la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional, con el interés de desarrollar investigaciones en torno a las diferencias en la educación y a las inequidades presentes en los diferentes entornos educativos, en todos sus niveles y escenarios. Hoy presentes los profesores Diana García y René Guevara autores del primer proyecto de investigación del grupo en el año 2006 sobre Equidad y Diversidad en Universidades Públicas de Colombia: Percepciones de las minorías Étnicas y con Discapacidad.
El colectivo se consolida como grupo interinstitucional en 2012. Estos 20 años de trayectoria se han enriquecido gracias al trabajo conjunto de quienes hoy lo integran y han estado guiados por tres conceptos que hemos aprendido en nuestros recorridos por los territorios y por las aulas: la minga, la comunalidad y las tensiones constitutivas de los procesos interculturales.
La minga es una forma tradicional de trabajo colectivo, solidario y comunitario practicada por los pueblos indígenas andinos. Derivada del quechua mink’a, se expresa como una acción conjunta en beneficio del bien común, basada en la reciprocidad, la ayuda mutua y la búsqueda del buen vivir.
La comunalidad es una forma de vida desarrollada por los pueblos indígenas de Oaxaca, que define cómo se organiza, se entiende y se sostiene la vida comunitaria. Más que una teoría, es una práctica cotidiana y una cosmovisión que sitúa en el centro la vida compartida, el territorio y el trabajo colectivo. Constituye una alternativa al individualismo y al modelo occidental de desarrollo, y ha sido clave en la continuidad y resistencia de estos pueblos.
Por su parte, las diferencias y las tensiones son elementos centrales en los procesos interculturales críticos porque permiten reconocer relaciones de poder, transformar inequidades y construir nuevas formas de convivencia. La interculturalidad no es armonía, sino un espacio donde se encuentran sujetos con historias, perspectivas y sentidos diversos.
Como señala Catherine Walsh, el conflicto es necesario para desmontar el colonialismo y las desigualdades estructurales, así mismo Silvia Rivera Cusicanqui, desde el pensamiento aymara, propone la noción de ch’ixi (cheje)para referirse a una convivencia donde las diferencias coexisten en tensión, sin fusionarse; se refiere a una contradicción permanente y a la potencia de una mezcla que no elimina sus partes, como un gris compuesto de puntos blancos y negros que no pierden su identidad individual y para Rodolfo Kusch, el encuentro cultural siempre implica una tensión entre el “ser” y el “estar”, entre el pensamiento propio y el pensamiento occidental.
En este sentido, en los procesos interculturales las diferencias no son un problema para evitar, sino una oportunidad para reconocer desigualdades, escuchar voces silenciadas y transformar relaciones de poder.
Solo trabajando juntas y juntos y comprendiendo las posibilidades y tensiones entre y por nuestras diferencias, es decir por las diversas subjetividades que han coincidido en la historia de este grupo, hemos logrado más de 21 proyectos de investigación, 6 proyectos de extensión, cerca de 60 artículos, 10 libros, un número importante de tesis de maestría y doctorado, y múltiples cursos de formación —desde los pregrados hasta el nivel doctoral—
Todo ello ha sido posible gracias al trabajo de muchas manos, muchas mentes y muchos corazones; materializado en actuaciones sentipensantes, como diría el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, quien retomó de las tradiciones del Caribe colombiano la importancia de los saberes encarnados en las experiencias, las sensibilidades y las memorias de los territorios.
El camino recorrido no ha sido fácil. Vale recordarlo. Este es un grupo mayoritariamente femenino y, según datos de Minciencias, en 2020 solo el 38 % de los investigadores en Colombia eran mujeres. Además, aunque los grupos relacionados con la educación —ubicados en el gran campo de las ciencias sociales y humanas— representan cerca del 40 % dentro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación:, su financiación y apoyo se encuentran por debajo de los de otras áreas del conocimiento, lo que deriva en formas de injusticia epistémica, como lo ha señalado Jurgo Torres en su libro la justicia curricular .
Sin embargo, para las nuevas generaciones que se vinculan a este trabajo, queremos reafirmar que lo difícil transforma, desafía y alegra el espíritu.
Quiero cerrar con un fragmento que escribí para el último encuentro de grupos de investigación sobre interculturalidad y educación. En La invención de lo cotidiano, Michel de Certeau afirma que “la marcha de un análisis inscribe sus pasos, regulares o zigzagueantes, sobre un suelo habitado desde hace mucho tiempo”. Esta marcha —metáfora del caminar investigativo— se expresa en la pluralización del conocimiento y en el entrecruce de múltiples voces y trayectorias. Por ello, es imposible olvidar el carácter colectivo del saber. Al aislar el objeto de estudio de su génesis histórica, quien investiga corre el riesgo de negar su propia condición relacional y de crear la ficción de un saber individual, borrando las huellas de la red que lo sostiene. Es por ello por lo que hoy celebramos los pasos recorridos, para que quede en la memoria el valor del trabajo colectivo y del tejido avanzado y las posibilidades de continuar anudando en varios colores y sentidos.
Muchas gracias


